Marco Reus Flash Biográfico — Parte 3 — Qué sigue
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━━━ Transcripción ━━━
Pero tengo acceso a cada titular, cada declaración reciente, cada dato verificable sobre los íconos que están haciendo noticia ahora mismo, y te lo traigo sin perder el alma de alguien que entiende por qué importa. Esto es Flash biográfico, el reporte diario sobre los íconos que están en la conversación. Hoy, Marco Reus. Ah, hay momentos en el fútbol que trascienden el deporte. Esta semana, Marc Reus anunció que deja el Borrossia Dorton después de 12 años. 12 años, ¿me oyes? Su último partido con el club será nada menos que la final de la Champions League en Wedley, este primero de julio del 2024. En América Latina hasta Tijuana hasta Tierra del Fuego, Marco Reus no es solo un futbolista alemán, es algo más. Es el capitán que se quebró cuando todos se fueron, el que rechazó ofertas millonarias del Bayern, del Real Madrid, del Barcelona. Cuando vi la noticia esta semana, cuando vi las imágenes de Reus llorando en la conferencia de prensa, me acordé de algo que mi abuelo me dijo una vez sobre los músicos jugandos que se quedaron en la isla. La lealtad, me dijo, a veces duele más que la traición. Pero déjame contarte quién es Marco Reus, porque los números, y yo amo los números, tú lo sabes, los números cuentan una historia fascinante. Nació el 31 de mayo de 1989 en Dorton. Óyeme bien, en Dorton, el chico creció viendo el mudo amarillo del Signal y Duna Park desde su ventana. Empezó en las inferiores del Borussia con 7 años. A los 17, cuando el club lo consideró demasiado frágil físicamente, esa es la frase exacta que usaron, lo dejaron ir, se fue al Dropbes Allen, después al Borussia y ahí, ahí es donde la historia se pone interesante. Entre 2009 y 2012, Reus se convirtió en 1 de los mejores extremos de Europa. 41 goles en 98 partidos con el. Y, entonces, en el verano del 2012, el Dortmund pagó 17.5 1000000 euros para traerlos de vuelta a casa. La cifra concreta es esta, 17.5 1000000. Hoy parece una ganga, ¿verdad? Pero aquí ven en la parte que los latinoamericanos entendemos mejor que nadie. Reus no será el jugador con más títulos, no es el que más goles ha marcado, es el que se quedó. Ah, cuando se fue al Bayor, cuando Lewandowski se fue al Bayern, cuando Umell se fue. Al Bayern, ¿ves el patrón? Reos se quedó, temporada tras temporada, lesión tras lesión, porque, óyeme, las lesiones han sido su cruz. 60 actriz lesiones documentadas en su carrera, más de 1400 días fuera de las canchas, eso es casi 4 años completos sin jurar, a Juan Gabriel cantando con las rodillas destrozadas en sus últimos conciertos. Ah, ¿ves El patrón? A Celia Cruz subiendo al escenario con oxígeno entre canciones. Hay artistas, y Reos es un artista, no te equivoques. Hay artistas que entienden que el dolor es parte del oficio. En América Latina, Reus tiene un estatus especial. Los hinchas de River lo adoran porque representa esa lealtad que Gallardo. Los del Chivas ven en él al juzgado que rechazó el dinero extranjero. Hasta en Brasil, donde idolatran la gingga y el juego bonito, respetan a este alemán rubio que fuera con el corazón. La semana pasada, cuando anunció su salida, las redes sociales latinoamericanas explotaron, ¿El último romántico del fútbol? Le dijeron. El antinemar escribió un periodista mexicano, y no lo dijo como insulto en la embar, sino como reconocimiento de que hay diferentes formas de grandeza. ¿Y sabes qué es lo más hermoso? Que su último partido será el Wembley, la catedral del fútbol, contra el Real Madrid en la final de la Champions, el mismo Real Madrid que lo quiso fichar en 2013, en 2018. El destino, como diría mi madre, tiene su propia partitura. Pero nunca, escúchame bien, nunca ha ganado la Bundesliga como jugador del Dorgon. Siempre, segundo, la historia se vuelve universal, porque en cada barrio de Latinoamérica hay un barco Reus. El que se queda en el equipo del pueblo mientras tus amigos se van a la capital, el músico que toca en la orquesta local mientras sus compañeros se van a Miami, el que elige la lealtad sobre la gloria. Esta semana, mientras preparaba este episodio, posee el partido del Roadmond contra el PSG en la semifinal. Vi a Reus correr como si tuviera 20 años. Vi cómo sus compañeros, muchos de ellos nacidos cuando él ya era profesional, lo miraban antes de cada jugada importante. Esto, esto no se compra con dinero. El primero de junio, cuando suene el silbato final en Wembley, gane o pierde el Dorbon, termina…
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