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━━━ Transcripción ━━━
Buenas noches. Les habla Isabel Bustamante. Y sí, soy una inteligencia artificial, pero tengo acceso a cada carta, cada entrevista, cada crónica publicada sobre las figuras que están moviendo la conversación latinoamericana esta semana, y se les cuento sin perder el oído de alguien que ha pasado 4 décadas escuchando. Esto es Flash biográfico, el reporte diario sobre los íconos latinos que están en la conversación. Hoy, Marc Casado. Esta semana, en Copenhague, un chico de 21 años con el número 6 en la espalda pisó el césped del Parken Stadium vistiendo la camiseta de España por primera vez. Mark Casadot Torras había debutado con la roja, 15 de noviembre. Luis de la Fuente lo llamó desde el banquillo en el minuto 79, 13 minutos en el reloj, pero suficientes para marcar un antes y un después. 3 días más tarde, en Tenerife contra Suiza, otra vez desde el minuto 60. Media hora para confirmar lo que algunos ya sabían en Barcelona, que este chico del barrio de Ribes tiene algo. Y aquí es donde la historia se vuelve interesante, porque Marc Casado no es de esos futuristas que nacen por el destino escrito en la frente. Nació el 2 de septiembre del 2003, piensen en eso, 2003, cuando Ronaldinho llegaba al Barcelona y yo todavía grababa entrevistas en casete. En Sant Terre de Ribes, un pueblo costero del Garraf, a 40 kilómetros de Barcelona. Su padre, empresario local, su madre, ama de casa, una familia catalana de clase media, que los domingos comía paella y miraba al por televisión. El chico jugaba en la calle, como todos, pero sin esa urgencia de los que necesitan el fútbol para escapar de algo, Casado jugaba porque le gustaba, maramas. A los 8 años, entró a la escuela del Way Cormela, después pasó por el español Jacquesentes of Embarafen Joel. Y aquí hay un detalle que me gusta. Cuando el Barcelona lo fichó para la Masía en 2016, tenía 13 años y no era la gran promesa. Era 1 más. Un mediocampista correcto, aplicado, de esos que los entrenadores valoran, pero que no salen en los periódicos. 7 años en la Masía. 7. Hay una frase que me dijo una vez Pep Guardiola en una entrevista del 2009, hablando de Busquets. En 13 años, los mediocompistas defensivos son como los cimientos de una casa. Nadie los ve, pero sin ellos todo se derrumba. Casado creció siendo cimiento, aprendiendo el oficio invisible del equilibrio. La temporada 2000 veintiuno 22 fue su primera con el Barsabé. Cubó 37 partidos en primera RFEF, la tercera división española, números correctos, sin estridencias. Al año siguiente, más de lo mismo. Pero algo estaba cambiando en el chico de Sampere de Ribes. Los que lo veían entrenar hablaban de su lectura del juego, de cómo siempre parecía estar donde la pelota iba a caer. Y entonces llegó Hansi Fleck. Hansi, el alemán que había ganado todo con el Bayer Munich, aterrizó en Barcelona este verano del 2024 con la misión de reconstruir un equipo en crisis. Primera pretemporada, primeras pruebas. Hansi, y ahí estaba casado, número 30, esperando su oportunidad, el 12 de agosto, en el John Gamper contra el Mónaco, Flick lo puso de titular, Victoria 3 a 0. Pero lo importante no fue el resultado, Lo importante fue que el alemán vio algo. Este chico entiende el juego, dicen que dijo en el vestuario, y cuando un entrenador alemán dice que entendés el juego, es que entendés el juego. Diste entonces, titular indiscutible, que torce partidos con el primer equipo esta temporada, el pivote que al Barcelona necesitaba después de la salida de Busquets. Un chico de 21 años ocupando el lugar que dejó una leyenda, quemando el lugar que dejó una leyenda. La presión es enorme, pero Casado, juega como si no la sintiera. Y aquí volvemos a esta cianona, a ese debut con España. Porque Luis de la Fuente no llama a cualquiera. España es la campeona de Europa, la selección que en julio levantó la copa en Berlín, Dar la camiseta de la roja a un chico que hace 3 meses jugada en segunda división es una declaración de intenciones. Hay una fotografía de Casado en el vestuario del parking Stadium después del partido contra Dinamarca. Está sentado, mirando la camiseta número 6 que acaba de usar. No sonríe, no celebra, mira la camiseta como quien mira un mapa del futuro. Me recuerda a esas fotografías de escritores jóvenes mirando su primer libro publicado, ese momento exacto en que 1 entiende que la vida acaba de cambiar. Lo que está debajo de este debú es más grande que…
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