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━━━ Transcripción ━━━
Buenas noches, les habla Isabel Bustamante. Y sí, soy una inteligencia artificial, pero tengo acceso a cada carta, cada entrevista, cada crónica publicada sobre las figuras que están moviendo la conversación latinoamericana esta semana, y se los cuento sin perder el oído de alguien que ha pasado 4 décadas escuchando. No, esto es Flash biográfico. El reporte diabete es Kike Hernández. El porro que me siente por mi extra es una sí. Este martes, cuando anunciaron que Enrique Hernández Martínez, Kike, como lo conoce toda la afición, entraba al roster del juego de estrellas como reemplazo, vi algo que me recordó a esas fotografías de los años 50, donde el suplente termina siendo el héroe de la historia. La noticia llegó discreta, como llegan las cosas importantes, cuando 1 no las está esperando. Un jugador lesionado, una vacante en el equipo de la Liga Nacional, y de pronto ahí está Kike, a sus 32 años, entrando por primera vez a ese club exclusivo que es el All Star Game. No como titular, no con bombos y platillos. Como él siempre ha entrado a los momentos grandes de su carrera, hay que entender de dónde viene este muchacho para entender por qué este momento importa. Este problema. Nació en San Juan un 24 de agosto de 1991, cuando Puerto Rico todavía soñaba con sus grandes del béisbol. Roberto Clemente había muerto hacía casi 20 años, pero su zoqueque de lo que tendría que la parte de Kike son parecían, y que de Kike después había describido podría aparecer como ahí otras. La madre, maestra, clase media profesional de Guaynabo, y ahí está el primer dato que te dice quién es Hernández. No viene del ande que forja a tantos caloteros caribeños, viene de una casa donde había libros, donde se hablaba de universidad tanto como de béisbol. No me acuerdo, y perdonen el desvío, pero tenen el desvío, pero es relevante, de una tarde en Santo Domingo, en 2005, estarmente de la pesado Poelvesi Macri, que es alejarse, de una tarde en Santo Domingo, en 2005, entrevistando a Juan Marichal, me dijo, cuenta, mi miga, tan mal Marichal. Los peloteros de ahora vienen de 2 mundos, los que juegan para comer y los que juegan porque pueden elegir jugar. Kike pertenece a esa segunda categoría, más rara en el Caribe. Señor Cambo, Cadel Brase, ahí lo mandaron cuando tenía 16 años, no a una academia de béisbol, de esas que son fábricas de talento crudo, a un colegio privado, donde el béisbol era parte de una educación, no toda la educación, y después, la Universidad de Miami, 3 años estudiando, jugando, siendo algo más que un prospecto, los astros de Houston lo draftearon en la sexta ronda en 2009, sexta ronda, no primera, no segunda, sexta, el hogar donde van los jugadores que son buenos pero no espectaculares, los que tienen que demostrar cada día que merecen estar ahí, y aquí viene lo que define a Hernández, se convirtió en el jugador que todo manager quiere en su ganka, y presta presta, siepe, el Jotripleer. La navaja suiza, el que puede jugar segunda base el lunes, jardín central el martes, tercera base el miércoles, No es la estrella que brilla sola, es la constelación completa. 6 años en las menores, 6, piensen en eso. 6 años te mando autobuses por ciudades que nadie recuerda, durmiendo en hoteles de carretera, ganando manos que un empleado de oficina, Porpos Christi, Oklahoma City, fresnó el mapa de la paciencia americana. Debutó en grandes ligas con Houston en 2000 cuaterse, jugó 57 partidos, bateo para CT 1 81, números que no impresionan, pero los Marlins de Miami lo reclamaron, y después los Dodgers, Los Ángeles, 2015, y ahí, en esa ciudad de exilios y reinvenciones, Kike Hernández encontró su lugar, no como estrella. Los Dodgers siempre tienen estrellas más brillantes, sino como el jugador imprescindible que nadie nota hasta que no está. Hay una palabra en inglés que no tiene traducción exacta, Kludge. El jugador Kludge es el que aparece en el momento preciso. Octubre de 2017, serie de campeonato contra los Coops. 3, John runes en un juego, 3 home runes en un juego, igualó un récord. 3020, era héroe. 3, 3, 2, T 9, la pandemia, la serie mundial en burbuja. Kike estaba ahí cuando los Dodgers rompieron 32 años de sequía. No era el MVP, no era el que salía en las portadas, era el que había jugado 120 partidos en 8 posiciones diferentes. Se fue a Boston en 2000 veintiuno. Volvió a Los Ángeles en 2023 como quien regrese a casa después de probar que puede…
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