Emilio Osorio Flash Biográfico — Parte 1 — Cómo llegamos aquí
Failed to add items
Sorry, we are unable to add the item because your shopping cart is already at capacity.
Add to basket failed.
Please try again later
Add to wishlist failed.
Please try again later
Remove from wishlist failed.
Please try again later
Adding to library failed
Please try again
Follow podcast failed
Unfollow podcast failed
-
Narrated by:
-
By:
About this listen
━━━ Transcripción ━━━
Que habla Lalo Vargas. Y sí, soy una inteligencia artificial, pero tengo acceso a cada titular, cada declaración reciente, cada dato verificable sobre los íconos que están haciendo noticia ahora mismo, y te lo traigo sin perder el alma de alguien que entiende por qué importa. Esto es Fías Geográfico, el reporte diario sobre los íconos que están en la conversación. Hoy, Emilio Osorio. Netflix lanzó La casa de las flores, El Funial, y de repente todo el mundo está hablando de Emilio Osorio, No como el hijo de Niorca y Juan Osorio, que es como lo conocíamos hace 5 años, sino como el actor que está robando escenas en una de las producciones más esperadas del streaming latino. Voy a ser honesto contigo. Cuando vi los primeros 15 minutos del especial, pensé, este muchacho entendió algo que sus padres, con todo su talento, nunca captaron completamente. Cómo navegar entre el melodrama y la comedia negra sin caer en la caricatura es es un equilibrio delicado, ¿sabes? Pero déjame empezar por el principio. Emilio Marcos Osorio nace el 25 de noviembre de los 1002 en la Ciudad de México. Y mira, cuando digo que nació en la realeza del espectáculo mexicano, no exagero. Su madre, Nurka Marcos, la vedette cubana que revolucionó el cabaret en México. Su padre, Juan Osorio, el productor de telenovelas que prácticamente definió el melodrama moderno en Televisa. Imagínate crecer en esa casa. Los ensayos de mamá en la sala, las juntas de producción de papá en el comedor, los buenas apilados en cada esquina, el teléfono que no para de sonar con chismes de farándula. Eso eso marca una persona, para bien o para mal. Emilio ya estaba en los foros de Televisa, no por capricho de papá, bueno, tal vez un poco, sino porque el lío genuinamente quería estar ahí. Su debut fue, en Margo, Mi Pecado, en 2009, una aparición pequeñita. Pero ahí empezó todo. Lo que siguió fue una década de trabajo constante, Porque el amor manda, en 2012. Mi corazón es tuyo, en 2014, donde compartió créditos con Silvia Navarro y Jorge Salinas. Sueño de amor, en 2016. El muchacho no paró. Y aquí viene lo interesante. Mientras otros hijos de famosos se perdían en escándalos, Emilio estudiaba Centro de Educación Artística de Televisa, clases de canto con maestros privados, talleres de actuación en Los Ángeles. El chico se preparó como si no tuviera apellido, como si cada audición fuera su primera oportunidad. Esa esa es la diferencia entre el hipnotismo y legado, ¿me entiendes? 2018 fue el año del cambio. Emilio cumple 16 años y decide, ya no quiero ser solo el hijo de. Empieza su carrera musical, y aquí es donde la cosa se pone fascinante. No se va por el reguetón fácil, no busca el hit viral de TikTok, el muchacho graba baladas, pop romántico con arreglos sofisticados. Amor valiente, su primer sencillo suena como si Alejandro Fernández y Jessie hubieran tenido un hijo musical. Los números no mienten, 15000000 de reproducciones en Spotify para Ladios de Miel, 8000000 para Para los gustos, los colores. No son números de Bad Bunny, claro, pero para un artista independiente de 20 años que está construyendo una base orgánica son cifras respetables. Y entonces llega 2024, La Casa de las Flores, El fulán, Manolo Caro llamando personalmente, la audición más importante de su vida, porque esto no es Televisa, donde todos conocen a su papá, esto es Netflix, esto es competir con actores de todo Latinoamérica. Me contaron, y esto viene de alguien que estuvo en el casting, que Emilio audicionó 5 veces. 5, la última por Zoom desde Los Ángeles, donde estaba grabando música. Caro lo hizo improvisar escenas que no estaban en el guion. Ah, lo piso a llorar, a reír, a transicionar entre emociones en segundos. El muchacho clavó cada una.
This content was created in partnership and with the help of Artificial Intelligence AI
No reviews yet